Con un cuento…

Con un cuento se despierta el asombro, se esboza una sonrisa, se derrama una lágrima… con un cuento se cambia el mundo, el tuyo, el mío, el nuestro… con un cuento…

Miedo vs Amor

Cada hombre en su noche es una novela que andaba buscando hace mucho tiempo y que por fin encontré en una librería de viejo. Todo un tesoro descubierto. Julien Green deja entrever la calidad de su pluma, por lo cual recomiendo su lectura, sobre todo si parece que la dicotomía: vida mundana – vida de pureza, suscita más que un quebradero de cabeza.
Parece que la educación cristiana, desde hace siglos, siempre se ha basado en un método muy simplista: meter miedo a la gente para que se comporten acorde a los cánones de la Iglesia y así evitar todo desorden moral, además de que las amenazas de ir al infierno si uno no era “puro”, eran aún mayores para controlar a todo el mundo en el desenfreno sexual que se vivía, y que se vive. Bueno, todo sigue siempre igual, parece.
Hoy en día decir que estamos en tiempos modernos es ir contra toda regla antigua y llena de telarañas. Cualquier cosa que regule la moral es obsoleto, y menos aún se hace caso a las amenazas de las llamas del infierno. Se vive “despreocupado” de todo eso, o tal vez mejor diríamos, se vive mirando a otro lado para que aquello no nos estorbe. Y lo cierto es que en el corazón del hombre siguen sonando muchas de las cosas que se han dicho desde siempre: qué está bien y qué no.
¿Y Dios qué dice de todo esto?
No se entusiasmen, seguramente no tengo la respuesta correcta, ni me ha llamado Dios para contarme todo a cerca de esto, pero lo que sí creo que tenemos que tener presente es lo siguiente:
La Iglesia (en sentido amplio de la expresión) ha buscado dar pautas y luces de por dónde hay que caminar para llegar a Dios, y el método que usó (acertadamente o no) fue el que todos conocemos, aunque no siempre fue así; pero para nada tenemos que asociar eso con que Dios es el malo de la película, todo lo contrario.
Por otro lado, no podemos perder de vista que todo lo placentero no es sinónimo de pecado. Comer una estupenda comida, junto a familiares y amigos, es de lo más placentero, al menos para mí, y no es ningún pecado.
Y por último, ese miedo que parece que se nos ha querido meter en el cuerpo para que nos convirtamos y cambiemos de vida, no sirve para nada.
No hay que convertirse por miedo o temor, eso dura dos días. Cuando se pasó el miedo, que instintivamente queremos quitar de en medio, se pasó la conversión.
Hay que convertirse por amor. El amor es algo que deseamos tener, vivir y sentir a cada momento. Sólo por amor no dejaremos a Dios de lado, alejándonos de él. Esto permanece más que una conversión por temor.
Cada uno hace su vida, pero para hacerla junto a Dios es mejor convertirnos, volvernos hacia él, por amor. No hay otra forma de perseverar.

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